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“Aliento”
Entrevista a Tomás Maglione
Por Nicolás Sobrero - Noviembre 23 - 2016
Con motivo de su última muestra en Ruth Benzacar, hemos tenido la posibilidad de cruzar preguntas y respuestas con Tomás Maglione (31) sobre las obras en papel reciclado y videos callejeros dispuestos en las paredes de la prestigiosa galería de Villa Crespo. Maglione se ha posicionado con dedicación y éxito detrás del bastidor y la cámara desde mediados del 2000: se lanzó con su primera muestra individual  “La rimita delatora” en la extinguida galería Rayo Lazer, le siguieron el primer puesto en el recordado concurso Curriculum Cero así como un lugar en la prestigiosa Residency Unlimited Program de Nueva York.
 
¿Qué sentidos buscaste despertar en el público con tu última muestra, “Aliento”?
Nunca lo pensé. Hubo cosas que me interesaron por diversos motivos y las hice. Para mí la idea del público es algo conflictiva. No sé quién es el público en el que pienso cuando hago cosas, tal vez sean mis amigos y los artistas que me gustan. No pienso más allá de eso, no hubo una estrategia que apunte a despertar tal o cual sentido. Sí tenía ganas de trabajar sobre el audio urbano, y empezar a recolectar sonidos que me interesaban, historias, apuntar el micrófono a cierta oralidad urbana capaz de edificar y destruir lenguaje en pocos segundos. Me interesaban las maneras de decir las cosas a la hora del almuerzo, entre oficinistas. Después creo que hay toda la parte relacionada con el tacto y lo visual, que es más característica mía, pero esta vez quería que todo esos objetos y detalles no estuviese mediada por la representación y fuesen esos objetos con toda su información original.
 
¿Qué imaginarios sociales inspiraron esta muestra? 
Cuando diseñé ese objeto con plumas (que se ve en uno de los videos proyectados en la galería) venía leyendo cuentos de Ballard y lo asocié un poco con algo que tuviese cierta grado de ciencia ficción pero aplicable a la vida, eso que él llama "presente visionario" o algo así.  Me conecté mucho con un cuento donde el fin del mundo tiene que ver con un juego donde las cosas van perdiendo su forma e información. Es una idea del Apocalipsis como algo aburrido y no como monstruos hermosos tirando fuego x la boca y un re cielo lleno de hermosura. Por eso es  que en el video del dispositivo, cada vez que la cámara levanta la cabeza o sea la cámara, lo que este ahí vuelve a su forma más básica. Lo filmé volando en una quinta y todo era demasiado natural. Después pensé en que ese objeto tenía un componente de azar muy fuerte y tenía ganas de largarlo en un lugar súper estructurado y geométrico a ver qué ocurría. Así es como se me ocurrió largarlo en lugares céntricos donde el contexto era lo más opuesto al comportamiento del objeto: gente de oficinas yendo a almorzar por calles híper-rectas, debajo de rascacielos, pensando en números, créditos y mucha terrenalidad. No sé si estoy respondiendo la pregunta, porque no sé exactamente a qué imaginarios sociales los asocio.  Creo que trabajo de una manera muy fragmentada. Creo que en algún momento pensé un poco en la tradición de latas oxidadas que he visto a lo largo de la historia del arte Argentino, y quería contribuir un poco con eso. 
 
¿Qué sentidos te despertaron a vos las obras a medida que las fuiste planeando y haciendo?
Pude conectarme con cosas asquerosas de una manera mucho más tierna. Anduve prestando  mucha atención a la basura y adivinando que tenía la gente en los bolsillos. Después empecé a trabajar con esa basura. Me gustó mucho caminar en silencio por Florida persiguiendo la sonda esa, porque empezaron a aparecer muchas conversaciones, muchos sonidos, muchos elementos fragmentados. La sonda iba levantando una información de la ciudad. También me gustó hacer los papeles, la pasta, toda esa sensación plástica en las manos, el olor de cada elemento, la textura. Creo que tengo una tendencia a trabajar mucho con la mirada y dónde estoy parado, cambiar el punto de vista. Lo bueno de esta muestra fue que el contacto con el material me llevo a lugares nuevos, me tocó otras fibras. Creo que prestarle atención a todo eso que me sucedía re-direccionó el resultado final de los trabajos. La idea de que no tengan marco tuvo que ver con la posibilidad de mostrar lo frágil del material y no mediatizar todas las texturas que tenían dentro.

En relación al planeamiento y producción, ¿cuáles fueron las rutinas del trabajo para esta muestra? 
Me di cuenta que para hacer muestra tenía que planificar algo, así que aposté al caos pero de una manera profesional. No cambié el proceso en relación a otras muestras pero si lo intensifiqué.  En el taller mientras hacia los papeles se me aparecían algunas ideas de vídeos. Probaba esos vídeos, encontraba algún objeto en la calle y volvía al taller. Creo que un ciclo constante entre trabajo indoor-outdoor. Entraba a Windguru y veía como venía el clima esos días, si alguno marcaba viento superior a 15 nudos organizaba para ir a filmar al centro. Las ideas fueron mutando pero aposté a que en algún momento las cosas se iban a acomodar y se iban a relacionar. Ahí, faltando un par de meses armé un dibujo de la sala y me fijé que le aportaba cada cosa a la otra. No me interesaba la idea de tener una muestra diseñada de antemano, sentía que eso me iba a limitar, y sobre todo aburrir.
 
¿Cuál fue tu relación con los materiales? 
Tenía ganas de hacer una muestra que fuese importante para mí. En ese sentido hubo mucha experimentación y probar cosas nuevas. Creo que hubo mucho juego y ejercicio. Eso me permitió entrarle con menos respeto a los materiales. Creo que en esta muestra hay algunas obras e ideas que parten del contacto con la materia, no son anteriores a ella. Eso es algo que tenía ganas de hacer con el papel. Estuve investigando más, con un amigo joyero que tengo, en su taller. Yo en general trabajo con acciones, dirigiendo humanos, robando movimientos y me enfoco en cosas que se desvanecen con rapidez, pequeños mitos que duran nada. Ahora me embarqué en la movida de producir, por pasos, algo más metódico. En relación al video de la pluma, había mucho material porque estuve 4 meses filmando y tomando audio, cada vez que había un viento superior a 15 nudos.  Y a la hora de editar lo hice en función de algunas pautas claras. En ese video y el de las miradas trabajé con un montaje distinto al que venía usando, haciéndole unos guiños al cine, y no tan al video arte o a la idea de presencia. Algo al revés ocurre con la obra del caño que sostiene el plasma y la luz del puente de constitución. Tenía ganas de que la obra tenga una parte material y una parte de video, que ambas se necesiten, y no que todo suceda dentro de la imagen. Eso para mí representó un desafío.
 
¿Qué procesos y técnicas utilizaste?
Hace rato que vengo jugando con un término que le digo "boluntad". Es muy difícil porque el corrector de la computadora se vuelve loco. Pero tiene que ver con cierto interés que tengo en aquello que está hecho con buenas intenciones pero que probablemente no alcance los resultados deseados para los que uno lo realiza. Así que  empecé sumando pedazos de cartón con cola, después me pasé a la técnica común del papel reciclado, pero con cartón y sin cola: picar cartón, licuarlo con agua y tirarlo sobre una superficie plana pero que sea capaz de filtrar el agua. Después me pasé al papel tipo resma pero a una escala mayor e introduciéndole objetos que deformaban mucho el papel. Busqué objetos, los quemé los derretí, los limpié, etc. Los papeles están teñidos con Fanta, con Anilinas, con Café y muchas cosas. Algunas monedas estaban estiradas por el paso del tren, otros objetos los pasé a través de una laminadora. Eso me parecía que les podía dar un carácter más digital, ya que los números pueden seguir viéndose pero todos estirados. Algunos papeles están dibujados con lápiz, tienen algunos dibujos de tatuajes que se ven a menudo en la calle. En relación a  los vídeos el proceso fue muy influenciado por una idea de Deboard que me gustó que decía detectar los remolinos urbanos o algo así. A nivel usamos cámaras digitales que fueran capaces de llevar encima de una manera disimulada pero que se alejasen a nivel imagen de un celular. Usamos una Canon 7D y una Sony a7r2 a 120FPS. En relación al sonido lo tomamos desde un grabador que se engancha al I-Phone. Después regrabamos en un estudio, con algunas voces particulares con las que ya venía trabajando.
 
¿De dónde surgieron las ideas para realizar las obras y  qué cosas te inspiraron para hacerlas? 
Para mi muestra anterior había hecho un video donde leía un diario que se iba volando con el viento. Lo corría e iba leyendo lo que llegaba a leer, generando un texto nuevo. Creo que esa estructura de plumas nace a partir de ese video. Pero esta vez quería hacer algo más autónomo y que estuviese más atravesado por mí. Estaba en un rol de observador y quería empezar a intervenir la realidad. Así que jugando con 6  plumas y un cubo de tergopol llegué a esta forma. Me pareció que ese objeto funcionaba como un dado, o como un elemento de guía que trabaje por mí. Un elemento situacionista que genere ciertos contenidos. Creo que me influenció haber visto el Buenos Aires Tour de Jorge Macchi. Yo dije tengo que tener mi propia lógica, mi propio vidrio roto sobre un mapa, y este objeto me parece que cumplía algo de ese rol. La última muestra que hice con dibujos había mucho frotagge y algunos dibujos estaban copiados de dibujos que yo había visto por la calle, cerca de colegios, donde algunos adolescentes se juntaban o paraban. Para esta muestra quería eliminar la representación, pero al mismo tiempo quería conservar la idea de dibujo. Siempre me llamó la atención las cajas de cartón mojadas por la lluvia y pisadas por autos con cosas insertadas. Ese proceso hecho por la ciudad misma. Del cruce de esas ideas se me ocurrió prensar varios pedazos de cartones con agua. El problema es que al secarse recuperaban su forma original y perdían esa idea de mancha. Ahí es cuando apareció la licuadora y el proceso de fabricación de papel.
 
¿Cuánto se tarda en hacer ese tipo de cuadros y cuánto cuesta hacerlos? ¿Es un proceso caro?
Cada papel me habrá llevado aproximadamente tres semanas. Una semana componiendo y buscando los materiales y dos semanas de secado. No sé cuánto cuesta hacerlos. Los de cartón no costaron mucho, porque era cartón recolectado. Hice uno con papel Fabriano de 300 gramos y salió más caro.  Pero dependen los materiales que les pongas adentro. No es un proceso caro en relación a otras técnicas: necesitas un bastidor de hierro entelado, y un lugar para apoyar ese bastidor y que drene el agua.  Ah, y una licuadora para el papel. Yo no diría que es caro, pero hay que ser paciente y ver cómo reacciona cada tipo de material, así como el color. Porque uno compone el negativo del dibujo, con el papel mojado y cuando seca es algo muy diferente. Es como mandar a revelar un rollo de fotos. Es un proceso que me gustó probar porque va muy de contramano con los vídeos, que al toque me doy cuenta si lo que estoy haciendo va a servir o no, o si hay que volver a probarlo.
 
¿Trabajaste sólo o necesitaste ayuda?
Después de algunas obras que hice el año pasado empecé a sentir que mi limite era yo mismo, me di cuenta que había lugares a los que no podía llegar porque no sabía cómo realizar eso que tenía ganas. Quería hacerlo todo yo, pero mi cabeza estaba en otro lugar. Esa ternura de la cosa mal realizada me interesa pero al mismo tiempo tenía ganas de hacer cosas híper precisas que sean ejecutadas casi militarmente. Creo que al entender mi propia incapacidad apareció la idea de trabajar con más gente. Me ayudaron muchas personas a hacer esta muestra. Trabajé con un músico Jorge Espinal, que me acompañó a tomar sonidos, conversaciones, y  luego a regrabar en un estudio muchas de esas conversaciones que capturamos en la calle. El video BYN de las miradas lo hice con un camarógrafo, porque yo era incapaz de captar miradas a esa velocidad. También una amiga Paula, que sabe bastante de papel, me ayudo con los papeles.
 
¿En qué forma dialogan las obras colgadas y los videos?
Creo que me interesa más como se complementan siendo cosas distintas, que todo aquello que tienen en común. Me pregunto qué le suma los vídeos a los papeles y viceversa.  No sé si soy la persona indicada para romper ese hechizo, de revelar en qué forma se relacionan. Seguramente el consumo de información entre Mercadolibre, Deboard, Ballard, charlas con Unger, comentarios de Piratebay, hayan generado una atmósfera particular. Me gustaría que pensar en la relación fuese tarea del espectador. Tal vez una pista pueda ser que todas las obras tienen un formato 16:9 Creo que la muestra devela un cierto corte temporal y no se suma a esa especie muestras donde las obras vibran entre si, por contraste y lo ausente.
 
 
 
 
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