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Juan Sáenz Valiente
"Cada nuevo proyecto lo intento encarar desde otro lado"
Por BKMag Staff - Junio 10 - 2013
Entrevistamos al dibujante y skater quién nos contó sobre la relación entre el lápiz y la tabla. Un recorrido visual montados a 4 ruedas.
 
¿Qué te atre de los deportes y cómo lo vinculás con el dibujo?
Practico la gimnasia artística y el streetboarding (suerte de patineta articulada). Son deportes que encuentro compatibles con el dibujo, en el sentido del qué y el cómo; contenido y forma. En el fútbol, por ejemplo, importa el qué; convertir enfrentado al rival. No importa el cómo; si fue de cabeza o de chilena. El trabajo del dibujante consiste mucho en el cómo, al igual que en la patineta o la gimnasia, donde el cómo lo es prácticamente todo, y el rival es muy nítidamente uno mismo. Al fin y al cabo con la patineta uno está llendo y viniendo en la media tubería sin ir a ningún lugar, o lo mismo en la gimnasia pasando por las diagonales de la pedana. Tampoco hay que caer en la exclusividad del cómo porque se te vuelve todo un franeleo hueco, pero debo admitir que me inclino para ese lado. Otra cosa muy interesante que tiene la patineta, es que exige andar para los dos lados; con la pierna derecha adelante, y también con la izquierda adelante. Uno tiene un lado preferencial, y al ejecutar maniobras andando para el otro lado, tienen mayor valor en la calificación. Entrenando el lado malo, uno se da cuenta que hay cosas en las que uno es mejor en él que en su lado bueno. Decidí aplicar el mismo entrenamiento en mi profesión, entonces comencé a dibujar también con mi mano mala, y descubrí que tenía otro estilo. Incluso en cierta ocasión, un mes antes de una exposición me rompí mi mando buena por lo que acorralado por el almanaquetuve que dibujar todo con la otra mano y quedé muy satisfecho con el resultado.
 
¿En qué entorno familiar naciste y te criaste?
Mi madre tenía su estudio de arquitectura en la parte delantera de nuestra casa chorizo y mi padre una antigua casa de dos pisos donde montó su productora de cine de animación mientras vivía en el departamento de sus padres. Mi infancia la pasé rotando entre esas tres locaciones. En el estudio de mi padre, en aquel entonces él también le prestaba la planta baja a Leandro Panetta y Christian Grúas, que hacían muñecos monstruosos, principalmente para publicidad. Recuerdo que a principios del Menemismo todos tenían mucho laburo, yo salía del colegio y caía en esos entornos que estaban como en ebullición, cada uno a su manera. En la casa de mi madre había mucha maqueta, hojas de calco y planos, reglas y escuadras de colores de ésas de plástico duro y bueno. Pero como en todo estudio de arquitectas, todo estaba muy prolijo e impecablemente ambientado. Mientras que en el estudio de mi viejo, pese a también ser él muy racional, estaba todo venido más a menos, con aspecto de chatarrerío lleno de gente como entre hippie y punk. Ejemplares de las revistas “Heavy Metal” y “Fierro” dando vueltas, libros de efectos especiales de películas. Me acuerdo de rodearme del olor de los acetatos que tenían pintados con acrílicos los dibujos del conejito de Neskuik o del diablito de Orbis, por nombrar algunos hiteros, entre las maquinarias negras y pesadas que se usaban en ese entonces para filmar, el cuarto oscuro para revelar. Luego descender a la planta baja, donde había mucha baranda a látex, y muñecos que eran más grandes que yo, peludos, arrugados, entre libros del arte de las películas “Laberinto”, o “La historia sin fín”, ¡Era fascinante!

¿Cuál fue el primer comic que recuerdes haber leído y qupe te produjo este género?
Me acuerdo de una navidad que pasamos en lo de unos parientes en Balcarce, que mi padre se llevó un libro de “Ranxerox”, el androide punk, de Liberatore y Tamburini. Yo apenas sabía leer, y lo agarré. En un momento están arriba de un helicóptero, la pequeña LU le manotea el tobul al androide y le acaricia la cabeza. Yo al verlo recuerdo haber sentido un escalofrío muy extraño, algo muy fuerte, y que se me paraba el pitulín. Es uno de mis primeros recuerdos de calentura. Lo loco es que en otra ocasión quise repetir la situación, y fui directo al cuadrito, pero no me calentaba tanto. Entendí que parte de la calentura venía de todo lo que te preparaba la historia antes para llegar a ese cuadrito, que más que todo lo que hacía era sugerir… ¡Gran lección!

¿Cuándo y por qué empezaste a dibujar?

Empecé cuando niño, como todo el mundo. La diferencia es que luego no dejé. Tuve que superar esa etapa en que la educación escolar te impone reemplazar la escritura por el dibujo, y luego la otra entre los 11 y 16, en la que todo ser humano dibuja horrible.Creo que nunca lo dejé porque nunca lo tomé como un juego; mis padres lo hacían, cada uno en su tablero. Se me inculcó la idea de que podía ser algo serio, incluso si estaba al servicio de hacer reír.

¿Cómo definirías tus trabajos, tu línea, tus temas?
Intento no repetirme, pero inevitablemente hay un patrón, más allá de que intente cambiar el estilo y dibuje así o asá para variar el envoltorio. Creo que al fin y al cabo todo lo que hago (cuando trabajo con mis guiones) es hablar de mis problemas; de lo que me angustia, obviamente más allá de que sean cosas que le pasen a personajes que no son yo. Igual intento aprovecharlo y resolver algo y curarme un poco de mis neuras; no darle al lector la sensación de que se mete en un pasillo que se hace cada vez más angosto y sefiní.

¿Tenés un proceso definido al trabajar?

No. Intento no tenerlo, tampoco. Cada nuevo proyecto lo intento encarar desde otro lado. No sé si será un barril sin fondo, o me queda poco jugo por exprimir, o si ya estoy repitiéndome y no me dí cuenta.

¿Quiénes o qué te inspira para vivir y trabajar?
Ayer en una charla con Brontis Jodorowsky, salió el tema de las preparativas de su obra en el teatro Sarmiento,que estrenarámañana. Al pasar, me comentó que notó que los baños del lugar tenían demasiado olor a naftalina, por lo que sacó algunas bolas de los migitorios, y  también hizo bajar el volumen del aviso del teléfono. Yo como protagonista de la obra, me hubiese limitado a que sólo esté en condiciones todo lo que esté sobre las tablas. Me dí cuenta que debería copiarle la actitud, y aplicarla en mi trabajo y en todo lo cotidiano.

¿Concepto o espontaneidad?
Espontaneidad, con derecho a control-z hasta que conceptualmente me cierre.
 
 
 
 
 
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