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Entrevista a Guille Pachelo
La sublimación del mensaje en el pincel.
Por Soledad García Pierini - Julio 16 - 2017
Es porteño y su estilo lo delata. Tiene 30 años y desde los veinti tantos que sabe con claridad lo que quiere contar.  

Guille Pachelo es artista visual, y desde hace casi dos años de a poquito pero pisando fuerte, empezó a hacerse notar en las callecitas de Palermo. A todos nos empezó a llamar la atención esos rostros de colores, con gorra y mensajes contundentes: “Flashear amor”, “Encará tus sueños”, “Manija de vos”.

¿Cuándo empezaste a pintar?

Empecé a pintar a los 18 años aproximadamente pero no de manera profesional, sino como un hobby. Ya a los 20 lo seguía viviendo como un hobby pero le ponía mucha onda, asique empecé a exponer. 5 años más tarde, encare el proyecto de manera profesional. A los 25 supe que esto era lo que quería para mi vida, y así fue que le metí más onda cada día.

¿Qué te motivó a usar este estilo tan característico, simple de rostros y mensajes? 
Lo que me motivó a usar este estilo fue mi interés por lo sintético, lo simple, de pocas líneas. Me interesa hacer obras que sean complejas, pero al mismo tiempo simples. En los comienzos inicie la exploración en el mensaje visual, los colores, las formas y demás; tiempo después investigué en otro tipo de lenguaje: el textual. 

Los colores que utilizás son llamativos en la mayoría, estridentes. ¿Los elegís conscientemente como recurso o es al azar?

Uso varios tipos de colores, si bien los que más me gustan son los fluos o ese tipo de colores bien saturados. Como artista me gusta contrastar entre colores llamativos con colores no tanto y un poco ir jugando con eso. El riesgo de usar un color estridente, es que si no lo sabes colocar junto a otro color que lo opaque o complemente, no funciona a la vista del espectador. Y esa es mi idea, tomar ese riesgo y jugar con los colores, con la paleta.Esto de jugar con la manipulación y los riesgos tiene que ver, con que pienso que el artista a veces se encuentra anclado en una época, en un contexto… y en realidad estamos mucho más cerca del arte de lo que pensamos. Por ejemplo el uso de este tipo de colores, tenemos la posibilidad de adquirirlos yendo a cualquier librería… hace 100 años atrás no se podía acceder tan fácilmente. 

Tus mensajes son al amor, a la vida, a jugarse... ¿Pensás que nuestra sociedad estaba necesitando un poquito de inspiración, un empujoncito?
Mis mensajes son sobre el amor, la vida, jugársela, motivar... Sí. Cuando empecé a hacerlo había mucha tristeza, mucha duda, mucha inseguridad, mucho odio en la calle. Mi idea siempre es opacar un poco eso y resaltar otros valores que creo más copados, más importantes a la hora de vivirlos. La idea siempre fue cambiarle el día a la gente… Quizás están muchas horas metidos en una oficina, bancándose un laburo que no les gusta; luego salen a la calle y se les cruzan publicidades que le quieren vender todo y políticos haciendo promesas que no cumplen.  Mi objetivo es sacarlos de ese mambo y todo el bombardeo político publicitario; que salgan a la calle y se crucen con otras motivaciones, que vean un poco de arte y los saque de ese eje.

El lenguaje que utilizás al momento del uso de la palabra es un lunfardo aggiornado. ¿Lo elegís como herramienta para que sea un mensaje directo, sin vueltas?
El lenguaje que utilizo en realidad es como hablo, como hablan muchos de mis amigos y muchas personas que conozco. Como artista me considero que soy parte de un momento histórico, de una sociedad, un espacio, un contexto. Que yo hable o escriba como un novelista o como una persona que hace poesía utilizando palabras ortodoxas no me identifica, porque yo no hablo así. Utilizo este tipo de lenguaje porque soy de Buenos Aires y así me comunico con mi gente. También me gusta porque es directo y simple. El lunfardo es hermoso porque es contextual, como todo lenguaje y va cambiando constantemente. El lenguaje simple va por ese lado, para que lo pueda entender cualquier persona, de cualquier edad y cualquier nivel socioeconómico. Para mí, el lenguaje siempre tiene que ser inclusivo. Sino el mensaje no llega.

¿A quién le hablas? ¿A quién te dirigís?
Cuando hago una obra de arte en realidad yo trato de ser lo más genérico posible. Generalmente me hablo a mí mismo, o vienen de influencias de cosas que me pasan en el día a día. Algunas frases vienen inspiradas de mis hermanos, mis amigos, mi novia, en alguna novia que tuve, en mis compañeros de facultad o gente que conocí…  O en alguna conversación con algún remisero que me inspira alguna frase, entonces la anoto y después la pinto. La idea es que cualquier persona se pueda identificar. Que sea tan genérico que cualquier persona que lo esté leyendo pueda trasladarse a alguna experiencia similar propia y sentirse identificado. 

¿Quién querés que te "escuche"?
Mi objetivo como artista con la obra, ya lo cumplí. Esto de que venga alguien con un mal día, vea mi obra y logre cambiarle el ánimo…Al mismo tiempo nunca quise ser -por decir de alguna forma- elitista, a mi me interesa que cualquier persona con cualquier tipo de cultura aprecie mi obra. La cultura es un limitante en la vida de las personas. Hoy en día la cultura es un negocio, por eso tantas escuelas privadas, las galerías, los museos... una persona de bajos recursos quizás no va a un museo porque se siente marginado, o más aun, es que tiene otras cosas en la cabeza que no puede pensar en ir a un museo.La cultura tiene que ser accesible. Por eso yo pinto en la calle. Me resulta mucho más interesante que la obra esté en la calle, a que la vea alguien de poder adquisitivo, en una galería. Hace unos días, estaba pasando frente a una de mis pinturas y vi a dos personas que su oficio es juntar cartones, sacándose una foto frente a mí obra. Y la verdad eso fue impagable... porque si hubiese seguido exponiendo solo en galerías esto no hubiera pasado. Yo creo que ya estoy hecho.

 

 
 
 
 
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